Balcarce no aparecía en la lista de victorias de Guillermo Ortelli, y en la segunda fecha del 2009 en quíntuple del TC saldó la cuenta con un triunfazo en la tierra del más grande de la historia. Así, Chevrolet se impuso en terreno netamente fordista, respondiendo de buena forma a lo acontecido en Mar de Ajó. Diego Aventín y Matías Jalaf, escoltas
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i, aunque queda claro que Guillermo Ortelli logró todo en el Turismo Carretera, el saltense tiene aún cosas por alcanzar. Más allá de los cinco campeonatos, de ser el parámetro indiscutido de la última década de la categoría más popular del país y de estar cerca de birlarle a Emilio Satriano el honor de ser el más ganador con Chevrolet, Ortelli cuenta con algunos karma que pretende dejar atrás. Uno de ellos era el autódromo “Juan Manuel Fangio” de Balcarce, en el que el actual rey solía probar de joven con Tulio Crespi los chasis de Fórmula Renault y aquel recordado Ford Escort XR3 de TC2000 que lo mostró como toda una promesa en 1994. En ese escenario intrincado e imprevisible, donde “Guille” seguramente soñaba con toda la gloria deportiva que luego alcanzó, logró en la segunda reunión anual del TC un triunfo soberbio, fiel a su estilo y para dejar atrás un nuevo desafío, y hasta tomándose revancha de alguna final perdida por muy poco allí hace algunos años.
El circuito emplazado en la sierra La Barrosa es uno de los que suele mostrar algún dominio en continuado, tales los casos de Oscar Aventín de 1991 al 93, Satriano del 94 al 96, Omar Martínez del 99 al 01 o bien Fabián Acuña entre 02 y 04. Empero, las últimas ediciones muestran 4 ganadores diferentes, dos con Ford e igual cantidad al mando de Chevrolet. Particularmente esta última edición, la misma sirve para sustentar el reglamento técnico vigente a pesar de que sólo haya dos parámetros en existencia. Ganó Chevrolet luego de dura porfía con el archirival, cuando en Mar de Ajó –pista apta para las cupés de GM- fue un Falcon el que se llevó el halago. Análisis al margen, el 2009 de la especialidad se vislumbra como un gran año, con aristas deportivas y condimentos de sobra. Claro que, si de candidaturas se habla, el quíntuple campeón ya está en carrera por la sexta corona a través de su reciente conquista. Y, claro está, su favoritismo resulta innegable más allá que falte mucho camino por recorrer.
El JP Racing le dio al campeón una herramienta para pole position el viernes, pero finalmente Ortelli sucumbió ante Diego Aventín y Martínez, en una “movida” que bien pudo ser estrategia para no partir en la primera batería, aceptando resignar las ahora dos unidades que otorga el tiempo más veloz. Diego fue puntal en su parcial controlando bien a Mariano Altuna, Matías Jalaf se llevó el segundo chico a posteriori de otro exceso de Norberto Fontana, quien se cerró contra el “Gurí” quedando ambos relegados, y el “1” hizo tabla rasa en la tercera batería, en un claro anuncio de lo que vendría después. Iniciada la final, el saltense lideró de punta a punta manejando bien la distancia con Aventín, de quien no logró alejarse pero tampoco debió defenderse. Jalaf se mantuvo tercero de principio a fin, en una prueba que no tuvo grandes emociones y en la que se lucieron, además de los tres primeros, Agustín Canapino (4º, otra vez brillante), Sergio Alaux, Juan Manuel Silva, Jonatan Castellano (el mejor Dodge, aunque lejos aún de la performance del 08), Martínez (brillante remontada desde el fondo), Maximiliano Juan (aprovechando bien los consejos del especialista Acuña) y Christian Ledesma (desdibujado, cada vez más lejos del Haz).
Triunfo de Ortelli. Punta del certamen para el campeón. Eso es historia vieja y repetida en estos últimos 10 años de TC, en los que aquel joven que giraba y giraba en Balcarce sobre el Tulia fue la referencia de toda la categoría, aún con algún altibajo. Lo nuevo es que el ahora “oficial” chivo en TC2000 (merecido ¿no?) alcanzó otro desafío, rompiendo uno de los pocos maleficios que lo aquejaban. Ahora, viene Buenos Aires. Allí, “Guille” sólo disfrutó de un triunfo en el día de su debut en TC. Seguramente, considera que es hora de una merecida revancha allí. ¿Quién duda que podrá tomarla?
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